P. Norberto Pohl

Por el P. Nicolás Dreiling

 

 

1. PERFIL DEL P. NORBERTO POHL

 

 

Nació en Bautsch (Silesia – Alemania) el 30.11.1922. Fue bautizado el 08.12.1922. Hizo su primera profesión el 25.04.1949. Fue ordenado sacerdote el 27.07.1952. 

Llegó a La Argentina en junio de 1953.

Evangelizó: en Turdera de 1953-1956. En Munro de 1956-1960.

Ejerció en el Noviciado San Bernardo de San Juan de Pirque, Chile de 1960-1964, inicialmente como director espiritual luego como maestro de novicios.

De 1964 a 1992 residió en distintos lugares donde se dedicó a veces en forma exclusiva y otras parcialmente a la predicación de retiros y jornadas a religiosas y alumnas de Colegios Secundarios.

Desde 1964-1970 en la parroquia Santa Isabel de Hungría de Buenos Aires, inicialmente como Vicario, y luego fue párroco por breve tiempo.

Desde 1966 a 1969 fue Vicerrector Regional.

Párroco de Empalme Lobos de 1976 a 1978.

Párroco de Guatraché, La Pampa, desde abril de 1978 al 30.11.1981.

De 1982 a 1989 en Munro.

Director espiritual del Noviciado de Llavallol de 1989-1992

 y nuevamente en Munro desde 1992.

Miembro del Consejo Regional de 1989 a 1995.

En la actualidad cumple 56 años de permanencia en el país.

 

 

 

2. MIS AÑOS PALOTINOS EN LA REGIÓN ARGENTINA

 

“NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN”

 

 

 


Abril de 2003: Grabación con el

P. NORBERTO POHL.

 

2. 1. Nico: Estoy con el Padre Norberto, y queremos comentar cosas que hacen a la recuperación de la historia de la Región. Nuestra Señora de Luján. Seguramente tendrás mucho que contarnos.

 

P. Norberto: Empiezo con mi vocación. Después de haber estado en el servicio militar, haber sufrido, estar herido, haber visto esta tan inhumana figura de la guerra, especialmente en Rusia donde no respetaban nada. En otros frentes se tenía en cuenta a la Cruz Roja. Cuando gritaban los heridos y en la tierra de nadie no podíamos socorrerles, debíamos esperar que murieran, porque al querer socorrerlos nos habrían matado a nosotros también. Después de un año y medio prisionero de los americanos, porque estuve allí por un accidente de la guerra en la columna, no podía moverme más. Al salir no sabía adónde ir, y los de Alemania del Este, de Silesia y Prusia Oriental, se habían refugiado, porque ya sabían cómo los rusos trataban a todos los alemanes. No sabía dónde estaba, no sabía dónde ir. No sabía nada de mis familiares, si estaban vivos o no, o desparramados en algún lado.

           

2.2. Entonces llegué al encuentro con un sacerdote palotino: Miguel Haaf, también prisionero. Por él llegué a los palotinos. Ahí sufrimos todavía al principio, con hambre, pero teníamos una vida más humana. La situación de alimentos mejoró. Y nos preparamos entre cinco compañeros que habíamos estado en la guerra para ingresar al noviciado. El padre nos hablaba en latín, y para mí no era problema porque había estudiado 8 años ese idioma. Tomamos realmente en serio el noviciado, porque todos habíamos pasado las penurias de la guerra. Con el silencio a la mañana y al mediodía por 40 minutos, y también a la noche. El resto del día con silencio para el rezo del rosario, para una lectura espiritual de media hora a la mañana y media hora por la tarde. Aparte media hora de meditación matutina y media hora vespertina. Charlas sobre la vida espiritual, y nos dimos cuenta que debíamos tomar la cosa en serio. Acostumbrado al sacrificio lo hice todo bien, aceptando los sacrificios de trabajar en algunas hectáreas del campo que había en Olpe. Yo era el prefecto de la comunidad. Como no estaba bien curado de la columna quedé finalmente inmóvil y me tuvieron que llevar al hospital para reposo absoluto. Así pasé el resto del noviciado del segundo año más acostado que levantado.

           

2.3. Cuando llegó el momento de la profesión no me admitieron por este asunto de la salud. Según las constituciones deberían haberme despedido. Yo no sabía adónde ir. Ya me había enterado que mis tres hermanas y mamá habían sido fusiladas por los rusos, un poco por venganza por cómo nos portamos los alemanes, pero eso lo hacían las tropas políticas de las S. S. que realmente eran brutales. Pero yo sé como mandaron a mi compañía a apagar una Iglesia porque estaba incendiada por una bomba; entonces mandé a la compañía a apagar el fuego todo, y la gente después tan agradecida lo poco que tenía para comer nos lo dieron. O cuando tenían un enfermo nuestra enfermera atendía en todo a los rusos.

 

2.4. Pero todos teníamos mala fama por las tropas políticas, que realmente eran muy duros. Los que fusilaron a mi mamá y a mis hermanas no fueron los de la primera hora, tenían la orden de terminar la guerra. Cuando la guerra había terminado festejaron la victoria en una forma con tanto alcohol, que los soldados borrachos querían aprovecharse de nueve mujeres que estaban en el sótano de la casa de una pequeña aldea, y aparentemente se resistían porque estaban borrachos, y al final las fusilaron a todas. Entre ellas, como ya dije, mis hermanas y mi mamá. Además cuatro hermanos habían muerto en la guerra. Quedamos vivos una hermana, tres hermanos y yo.

           

2.5. No sabía adónde dirigirme. En esa parte de Alemania no tenía ningún conocido. Pero habrá sido Dios que me tuvieron en cuenta, y dejaron de lado un artículo de las constituciones que si uno después de dos años no es apto para profesar debe dejar la Sociedad. Al final me dieron medio año más de prueba, mi maestro de novicios era el Padre August Ahrendt. En este medio año yo sacrificaba y rezaba como nunca. Sacrificios, descalzo andaba por la nieve y también ofreciendo este sacrificio. Era invierno y también ofreciendo este sacrificio porque en Olpe no había calefacción, cuando fuimos a dormir ya llenábamos la palangana de agua y a la mañana tenía hielo, lo cortamos y nos lavamos ofreciendo todo eso. Pero después al final de medio año me aceptaron a la profesión.

2.6. Bueno entonces estudiaba después en Schönstatt, y acostado un poco casi todo el tiempo, porque había que estudiar y todavía con la columna con problemas. Realmente tenían tanta consideración conmigo que no sé si lo merecía. Al final fui ordenado, todo lo más bien. Siempre quería ir lejos, fuera de Alemania, ya que mientras estuvimos en la Hochschule tuvimos que presentarnos ante el gobierno militar francés una vez al mes los doce que éramos oficiales durante la guerra. Nos controlaban y estaba ya un poco la tensión entre Rusia y Norteamérica y los otros países, porque los rusos ocuparon la mitad de Alemania y no la cuarta parte. Y no dieron marcha atrás.

 

3.1. Nico: Seguramente la guerra había dejado huellas muy profundas en el corazón de todos, pero vos manifestás aquí con qué espíritu de sacrificio pudiste vencer todas las dificultades.

           

P. Norberto: Año 1953. Entonces contaban ya quizás con otra guerra, y el Rector Provincial P. Enrique Schulte envió a todos los oficiales al extranjero. Yo habría preferido África del Sur, porque había aprendido bastante inglés durante la prisión, además de lo que había aprendido en la secundaria, pero me mandaron aquí a La Argentina. Y Bueno. Fui primero a Munro, donde estoy ahora, y en el primer medio año sin predicar en las misas, porque las Misas y los bautismos eran todo en latín, ya tenía mucho trabajo, y al mismo tiempo con muchachos ahí nos perfeccionábamos en el castellano. Eso fue en 1953, pasé Pentecostés en el océano, en el barco, y llegamos en junio a Buenos Aires. Pasé dos semanas en Turdera y me trasladé a Munro, y en 1955 estuve preso en la comisaría de Munro, con los cuatro sacerdotes y los Hermanos de la Salle. Lo pasamos tan bien. Los policías pidieron siempre disculpas, porque tenemos orden de arriba. Dejaban entrar a la gente y nos trajeron de comer y de beber todo lo que queríamos, alcanzaba, y sobraba para los policías. Ellos estaban tan chochos por esta visita nuestra. Pero en la segunda noche ya nos trasladaron a un Colegio de San Isidro a todos los de la zona. Y ahí mientras tanto fue la fiesta del Sagrado Corazón. El primer Viernes y la fiesta del Sagrado Corazón todos los que podían iban a Misa, y nosotros estuvimos presos. Esto dejó a la gente muy mal. Al final nos largaron, creo que fue para la vespertina, pero con la orden de no predicar. Como habían incendiado algunas iglesias estuvimos de noche con muchachos de la Acción Católica un poco de vigilancia por nuestra iglesia. Aunque no pasó nada, me dieron un arma y no quería usarla más.

                       

4.1.  En 1956 pasé a Turdera. Allí trabajaba ya mucho con la Acción Católica, y las reuniones de los muchachos y los aspirantes, que en encuentros que tuvimos eran los mejores de la Arquidiócesis de La Plata. Llevábamos la Virgen de casa en casa con los aspirantes, con entusiasmo rezaban el Rosario. Allí Jorge Marzal  era un muchacho  que tenía disciplina, hizo un apostolado maravilloso. Y yo como sacerdote pude dar pensamientos espirituales, perfeccionado el castellano, algunas veces ya di retiros o jornadas en las instalaciones de las Hermanas Palotinas. Me hicieron en ese tiempo una operación de la rodilla, sacándome una esquirla de granada que me molestaba tanto en el menisco. Todavía tengo una bala al lado del músculo de brazo, como no molesta no me lo hice sacar. También trabajé mucho con la Legión de María.

           

5.1. Hasta 1960 estuve en Turdera, y me habían nombrado Rector de la casa en Turdera. Las primeras vocaciones que llegaron para nuestra Sociedad por el Movimiento de Schönstatt, fueron al Noviciado de Chile. Los chilenos estaban de acuerdo, pero dijeron: “deben traernos un sacerdote para Director Espiritual”. Me tocaba a mí y ahí salí de La Argentina por cinco años a Chile, siendo los primeros tres años Director Espiritual y los otros dos Maestro de Novicios. Allí con 20 o más novicios podía dar, y tenía que dar clases de espiritualidad, ante todo les interesaba mucho el alemán para poder leer en lo posible las homilías y obras del Padre Kentenich, y entonces daba también clases de alemán. Realmente las pasé muy bien, después sacaron al Maestro de Novicios, al Padre Luis Brautlacht, y me hicieron Maestro de Novicios por dos años. Y me dieron como Director Espiritual uno de los sacerdotes chilenos recién ordenados que habían estado en Suiza. De ahí fui a una Asamblea General a Roma con el Padre Enrique Fugel, y ahí ya fue muy movido por la separación, y entonces yo volví a La Argentina, a Santa Isabel de Hungría, porque ya se habían pasado todos los seminaristas a Schönstatt, con excepción de Efraín Sueldo Luque y Juan Antonio Hernando, este último salió por un tiempo, ingresó al seminario de Paraná, y luego volvió a la Sociedad. Yo me quedé hasta fines de 1964 en Chile. De 1966 a 1969 fui Vicerrector Regional.

           

6.1. Nico: La vida nos va dando siempre muchas sorpresas, seguramente tendrás que comentar algunos acontecimientos valiosos que marcaron tu vida.

 

6.2. Norberto: Un dato interesante: por medio de uno de mis hermanos que volvió de prisión me enteré de lo que voy a contar. Cada región o pequeña ciudad de los refugiados de Alemania Oriental tenía una especie de boletín, porque estaban buscando a la gente extraviada. Buscaban reunir a los que tenían familiares, y siempre publicaban los nombres de los que habían vuelto de la prisión, y los que habían caído en el campo de batalla. Durante 15 años yo figuraba como muerto en la batalla. Yo no sabía de esa noticia. En la ciudad donde vivía en Silesia había una chica que se llamaba Bárbara, y era bárbara. Ella se había enamorado de mí, las chicas se enamoran en seguida y se hacen ilusiones. Pero entre nosotros que partimos a la guerra nunca hemos dado una cosa seria, una promesa, porque no sabíamos si íbamos a volver. Tampoco sabíamos cómo íbamos a volver. Ya sabíamos de la primera guerra: a uno le faltaba una pierna, otro quemado con el lanzallamas, con la cara fea; y no di ninguna promesa seria. También llegó a ella la noticia de que yo habría muerto en el campo de batalla. Pobrecita. Ella esperó tres años más y se casó con otro, y cuando yo me enteré ya tenía dos hijas, así que feliz, y yo también como Dios lo quiso. Cuando me dieron el recorte del boletín (de que yo habría muerto) escribí inmediatamente allá, y en le próximo número publicaron que yo vivía, que era sacerdote en Chile, palotino. Es un episodio un poco romántico. Cuando estuve en Roma por la Asamblea General también fui a Alemania, fui a la casa de ella. Y le dije: “Dios lo quiso así,  yo soy feliz así, y tu tienes que ser feliz así”. Me hice muy amigo del marido. Él coleccionaba estampillas de aquí le mandaba, y nos llevamos lo más bien.

           

7.1. Nico: después de tus cinco años en Chile comenzó otra etapa importante de tu vida. ¿Cómo encaraste ese tiempo tan valioso en Buenos Aires?        

 

7.2. Norberto: Volví en 1965 a Santa Isabel. En Chile había predicado retiros a varias comunidades de Religiosas, y como yo estuve en la espiritualidad siempre porque tuve que dar clases, así que tenía la impresión que estaban contentas. Las contemplativas me decían: parece que vos también sos contemplativo. El ideal de Pallotti era adaptarnos, ser renovadores de la fe y de la caridad entre todos, no tanto imponer algo sino promover y ser un poco el que levante el espíritu, que da mas fe, esperanza y caridad. Desde Santa Isabel durante años yo andaba en esto. En tantas Congregaciones Religiosas, en aquél tiempo no había Colegios Mixtos, ellas me pidieron para sus alumnas, y me había concentrado en cuarto y quinto año. Casi todas las semanas o fines de semana tenía retiros. Me nombraron Asesor de las Chicas de la Acción Católica de la Capital, durante dos años, había por entonces 52 parroquias. Había retiros, encuentros, asambleas, y llegué a conocer a muchos. Tuve que responder a muchos retiros y jornadas. Estuve con el Padre José Rademacher, después con el P. Santiago Pulger. Ellos me respetaron y dijeron que si tenés un retiro es lo prioritario, y si no, nos ayudás en la parroquia. Así que ahí bien ubicado cada uno.

           

8.1. Nico: Los palotinos tenemos siempre preparada la valija, porque en cualquier momento nos toca cambiar de lugar de evangelización. Contamos cómo fue ese cambio.

 

8.2. Norberto: De allí fui a Córdoba, al Cerro de las Rosas,  para atender el Centro de Habla Alemana, primero con el Padre Pedro Wietschorke, que después enfermó, fue a Alemania donde falleció. En mi viaje a Alemania pude visitarlo en el hospital antes que muriera.- Creo que eran cuatro años. No recuerdo las fechas. Creo que estuve hasta1968. Desde allí también tomé contacto con Religiosas. Había un encuentro de Predicadores de Retiros, me acuerdo muy bien, en las afueras de Córdoba. Compartimos experiencias, y nos pidieron las direcciones de Casas de Retiros. Después de la segunda guerra había muchas inquietudes por retiros y jornadas en la Iglesia en general, y en la Iglesia Argentina. Dos Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey comentaron que sólo predicaban a varones, y les dije que para llegar a las familias sería bueno no excluir a la mujer. Y me preguntaron que estaba haciendo yo. Me  ofrecieron tomar los retiros de mujeres, y así sin ir contra sus constituciones se podía hacer un trabajo de conjunto. Por tres años di muchos retiros. Un año santo, en una diócesis, tuvimos retiros en una ciudad durante todo un mes de lunes a viernes, ellos para varones y yo para mujeres. El Obispo estaba muy contento. El vio la renovación de la vida espiritual, y hasta me preguntó si no quisiera pasarme al clero para estar en su diócesis para los retiros.

           

9.1. De Córdoba volví a Santa Isabel, y me nombraron lo que yo no quería: ser párroco, fue en 1976. Allí estaba Efraín con los muchachos, pero predicaba, manejaba y mandaba en la parroquia. Yo me sentía un poco raro, y hablando una vez con Juancho que fue trasladado a Empalme Lobos, y debía seguir con clases en el Instituto Pallotti de Turdera, le pregunté si no fuera más fácil que él viniera a Santa Isabel y yo fuera a Empalme Lobos. Hablamos con el Padre Andrés, Rector Regional, y él estuvo de acuerdo y cambiamos. Después de 10 meses de párroco en Santa Isabel vine a Empalme Lobos.

 

10.1. En Empalme Lobos estuvo de Vicario el Padre Alfonso Linke, y en ese nuevo lugar celebré mis bodas de plata con una Misa de cuerpo presente, porque el 26 de julio  de 1977 murió el P. Miguel Thies en el Hospital de Lobos. Él había edificado el templo nuevo dedicado a Vicente Pallotti, y faltaba colocar todavía la Cruz de afuera. Vino para la celebración de mis 25 años de sacerdocio, pero lo despedimos con un funeral. Había venido el viernes, pero el sábado ya se enfermó, le llevé todavía al hospital con el rastrojero. Lo acompañó mucho el Padre Oscar Toccalino que también estaba aquí. Vinieron muchos para mis 25 años porque no se pudo avisar a todos de la muerte del Padre Miguel, así que las flores que me trajeron las pusimos junto al ataúd. El Obispo estuvo, dos párrocos vecinos, hablaron de varias cosas. Entonces yo también quise decir algo, y mencioné que yo tenía en parte culpa de esa muerte, porque yo estaba preocupado por la cruz, y Dios me regaló un ataúd, una cruz aquí adentro. Y yo me había preocupado por la cruz grande de la Iglesia.

           

11.1. Nico: somos viajeros de toda una vida, y esta vez te tocó cambiarte a otra provincia.

 

11.2. Norberto: Después de dos años fui trasladado con el Padre Alfonso Linke a Guatraché, La Pampa, fue en el año 1978. Allí me quedé hasta diciembre de 1981. El padre Juan Böhm me había reemplazado durante mis vacaciones en Alemania, y el 30 de noviembre de 1981, cuando yo había vuelto, él fue nombrado párroco y vos de Vicario, para atender a las comunidades de la Ruta 35. Así volví en diciembre a Buenos Aires. El Padre Alfonso Linke había viajado anteriormente a Alemania, yo le había cedido mi lugar, me tocaba a mí viajar, pero como él había estado muy enfermo regresó a Alemania, la guerra y los años de prisión pasados en Siberia arruinaron su salud, por el exceso de trabajos forzados. A veces debían cargar durante muchas semanas bolsas de azúcar, y como no les daban casi nada de comer ellos consumían clandestinamente de ahí para saciar el hambre, pero deterioró mucho su salud. Al emprender ese viaje a Alemania en 1981 ya no retornó a La Argentina.

 

11.3. Nico: Sí, yo asumí en Guatraché de Vicario y volví a Turdera para la fiesta de fin de curso. El Padre Venancio era Rector Regional. Regresé nuevamente para el Encuentro Pampa I que el Padre Conrado había preparado con los jóvenes de Guatraché, General San Martín y Jacinto Arauz. También participaron laicos de Buenos Aires. Ese año ya no había aceptado campamentos de primaria en Córdoba. Retorné a Turdera para que al primer día de clases de 1982 pudiera entregar el Colegio Primario al Padre Rodolfo. Llegué a La Pampa para asumir el 4 de abril, Domingo de Ramos, las Parroquias de la Ruta 35. El Padre Conrado me iba presentando porque yo ya había recibido el nombramiento en noviembre del año anterior en Guatraché, con la presencia del Mr.  Adolfo Arana.  El día 2 abril había comenzado la guerra de Malvinas. Igualmente Se realizó ese mismo Domingo de Ramos el Encuentro de  Jóvenes en Bernasconi.

 

11.4. Norberto: El trabajo en La Pampa era todo normal, cada dos meses teníamos reunión con el Obispo en Santa Rosa, allí almorzábamos juntos, porque veníamos de 200 kilómetros. Era plena época de gobierno militar, y una vez esperábamos al Obispo en Santa Teresa para la confirmación. Pasaron dos horas, y llamamos por medio de la policía porque el teléfono era todavía a manijita, y no pudimos comunicarnos por ese medio. Al final pude comunicarme, y me pidió disculpas por haberse olvidado. Para llegar habrían pasado dos horas más. Por eso me autorizó oralmente a confirmar. Confirmé esa vez a Rubén Fuhr, hoy sacerdote palotino. Ayer se lo recordé nuevamente.

           

12.1. Nico: más traslados, esta vez a Buenos Aires.

 

12.3. Norberto: Mi traslado a Munro fue positivo. Estuve hasta el año 1989, y fui trasladado al Noviciado de Llavallol, donde uno de mis entonces novicios de Chile era ahora maestro de Novicios. Me quedé cuatro años, en ese tiempo fui Consejero Regional de 1989 a 1992. Y regresé a Munro, donde estoy prácticamente 20 años. Ese lugar fue mi primer amor, regresé allí desde la Pampa a fines de 1981 hasta comienzos de 1989. En el noviciado de 1989 a 1992, y desde 1993 volví otra vez a Munro donde permanecí hasta hoy. Al final se vuelve siempre al primer amor, y a lo mejor es realmente el final, porque mis ojos  ya no dan para más. Tengo que trabajar con lupa, los oculistas me dicen que ya no es cuestión de cristales. Quisiera leer tanto, pero no puedo, me cansa mucho usar la lupa. También padezco un poco de sordera, así que a veces no escucho nada de lo que hablan en las reuniones y en las asambleas, y no quiero preguntar siempre de nuevo. Y yo estoy aguantando. Yo le digo a Jesús que la cruz más pesada de mi vida es esa, no puedo participar en la conversación en la mesa. Me tengo que aislar, y en la confesión muchas veces no entiendo nada. Y me ponen en apuros. Sufro no poder ayudar como quisiera. Yo sé lo que es rebelarse contra Dios, pero después pido perdón, y quiero aceptar esa cruz. Con respecto a la memoria, que me falla, también tengo que soportar.

           

13.1. Mis compañeros de curso: el Padre Dirkes y Kurt Bardeneier, el Bibliotecario de la Hochschule de Schönstatt. Felix Becker que tuvo un asalto en Sud África, lo hirieron con cuchillo, sangraba y cuando lo encontraron estaba muy mal. Ahora ya volvió a Alemania. Lothar Zimmermann, a cargo de universitarios en Alemania. Nosotros éramos el tercer curso del Ver Sacrum. El Padre Walter Plein y el P. Guillermo Schützeichel se ordenaron un año antes de nosotros, eran el segundo curso del Ver Sacrum, porque todos habíamos estado en la guerra, y teníamos vivencias en común, aunque los ideales fueron distintos. De los tres cursos uno solo abandonó el sacerdocio. Cuando se hizo una reunión de sacerdotes en Florencio Varela, un año después del Encuentro de Chile, yo también participé. Yo estaba por Schönstatt, pero nunca pensaba pasarme a ellos. Siendo Maestro de Novicios en Chile todos trataban de  convencerme a mí de pasarme a Schönstatt, tanto el Padre Sehr, el Rector Regional, como otros. Pero realmente la Sociedad me dio tanto cuando volví enfermo de la prisión y no sabía adónde ir, y yo envidiaba a veces a los que habían muerto en el campo de batalla. Yo estuve dispuesto sin angustia. Si tantos han muerto por qué no yo. En este aprieto tan grande un palotino me orientó y me aceptaron en esos años de tanto hambre. Así que yo creía que sería una ingratitud tremenda dejar la sociedad. Yo no puedo, es justo dar gracias a Dios. Seguía con Schönstatt todo lo que he recibido, pero no pensaba dejar la Sociedad.

 

14.1. Nico: Contame un poco de tu experiencia en el Consejo Regional.

 

14.2. Norberto: Estuve también un período en el Consejo Regional, el Rector Regional era el Padre Enrique Fugel y yo el vice, y el otro Consejero el Padre Santiago Pulger. Esta es mi historia. Ya conté que también fui consejero de 1989 a 1992.

 

14.3. Nico: miles y miles de Hermanas y laicos han participado de sus retiros. Con el P Andrés Kessler, el P. Efraín Sueldo Luque y el P. Conrado Mirke predicaban retiros. A esto le llamábamos pastoral extraordinaria, pero creo que no formaban un equipo compacto, no se reunían mucho, ni tenían un esquema común de predicación; pero dejaron profundas huellas a lo largo y ancho el país.

 

14.4. P. Norberto: Creo que una sola vez predicamos juntos el P. Andrés y yo una misión popular de 15 días en La Pampa. No recuerdo en qué pueblo era, el pueblo se portó muy bien. En ese entonces había llegado la moda de las camisas lavilisto. Yo les dije a los chicos que yo tenía pelo lavilisto (casi sin pelo), y llegaban las personas preguntando por curiosidad por el padre lavilisto. Cada sacerdote tenía su propio esquema. El P. Efraín ya tenía su propio método, en miras a captar vocaciones para la Sociedad.

           

15.1. Para Pentecostés de este año voy a cumplir 50 años de misionero, porque viniendo a América del Sur por primera vez pasé esa fiesta en el Barco, como conté anteriormente. Que sea nuestra historia regional un nuevo Pentecostés donde Cristo y María nos envían al mundo moderno.

 

16.1. Nico: P. Norberto, ya estamos en el año 2005. Regreso para que completemos lo que vas realizando en estos últimos años. San Pablo decía: “completé mi carrera, estoy esperando ser derramado…”  ¿Cómo te sientes después de haber hecho tanto por nosotros, por la Región, por los laicos?

 

16.2 Norberto: yo personalmente me siento muy distinto que antes. Tengo que preguntar todo dos o tres veces el mismo día, porque me he olvidado. Una vez me caí, no estoy tan seguro al caminar, voy a tener que tomar un bastón. Y cuando tengo que subir dos o tres veces estos escalones me tengo que tirar en la cama y descansar. Si me toca caminar las ocho cuadras hasta San José, aguanto unos veinte minutos. Y a la vuelta si me toca caminar, cuando hice dos o tres cuadras, me quedo en una esquina como quien espera un ómnibus, sólo para descansar, porque no doy más. Y  yo estoy gastado, y los médicos me dicen “es la edad”. No me duele nada, pero me canso. También recibí noticia que dos de los que fueron ordenados conmigo ya murieron, Felix Becker que estaba en África y Kurth Bardeneier. Así que estoy en la lista. Si doy jornadas, ya no aguanto todo el día hablar, y celebrar, entonces hago todavía algo. Espero que vengan a mi para atenderlos, como estoy más en casa, a veces simplemente vienen para bendecir algo, entonces los hago venir al pie de la escalera, y que suban ellos. Son las limitaciones.

 

16.3. Nico: Muchas gracias Norberto por todo lo que nos has contado en estos momentos. El Señor tenga en cuenta lo que has realizado en esta tierra de misión, compartiendo con tus hermanos de comunidad y con muchos miles de laicos la vida caminada en las huellas del Señor.

 

P. Ceferino Nicolás Dreiling S. A. C.