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En cada época Dios
enriquece a hombres y mujeres con carismas del Espíritu Santo para continuar
la misión salvífica de Cristo para el bien de los hombres y la edificación
de la Iglesia. San Vicente Pallotti (1795–1850) pertenece al número de
aquellos a quienes Dios enriqueció con sus dones e inspiraciones en la
primera mitad del siglo XIX, para que apoyaran a la Iglesia en el
cumplimiento de su misión.
El carisma de San Vicente Pallotti es
herencia de la Unión del Apostolado Católico. Sus miembros hacen propios los
ideales del Santo y se proponen reavivar la fe y la caridad entre los
católicos, inspirarles una profunda conciencia de su vocación personal al
apostolado y exhortarlos a cumplirla. Se empeñan en reforzar la unidad entre
los católicos y se disponen a hacer converger sus acciones apostólicas en la
Iglesia para que su misión sea más eficaz.
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Promueven la unión y la solidaridad de todos
los cristianos. Se dedican a llevar el anuncio de la salvación a quienes aún
no la conocen, y se empeñan en mantener despierto en todos los cristianos un
interés activo por las misiones. Además, su apostolado comprende actividades
caritativas y sociales para llevar alivio a necesitados de toda condición y
para ayudar a que todos a vivan con dignidad humana en la justicia y en la
paz.
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Por lo demás, no sólo se preocupan por
conseguir los medios necesarios para esas funciones sino que imploran sobre
ellos la bendición divina, con ofrendas, oraciones, sacrificios y buenas
obras.
En esta página queremos compartir con todos
ustedes nuestra historia, nuestras actividades, nuestras vivencias.
Esperamos sus comentarios y aportes. |
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